La prevención del consumo de drogas, es tarea de todos, pero es evidente la importancia que tiene actualmente el papel de los medios de comunicación en ella.
Como objeto principal, se debe promover para una reflexión, investigación e información profunda y fiable a la ciudania, especialmente a la juventud, para generar actitudes de responsabilidad y conocer la realidad de las ventajas y desventajas de las drogas, así como los niveles de realidad que estas traen consigo.Todo ello para no crear desinformación y confusionismo, y poder escoger con fundamentos sus usos, o por el contrario, la abstención de su consumo.
El papel mediador de los medios de comunicación, parte de diversos análisis orientados a crear o difundir estrategias que exploten al máximo los recursos de sensibilización en la población, que incluya aspectos sociales, políticos, económicos, antropológicos y ambientales.
Se requiere información y abrir el tema de las drogas para que se involucre a toda la población, empezando por un debate nacional sobre una real evaluación de la eficacia y el impacto de las políticas emprendidas hasta ahora –y parar el baño de sangre que sufre hasta hoy el país.
Se requiere que cuando alguna persona cuestione las políticas antidrogas que sigue el estado, no se le mire como traidor a la patria o como su tuviera afinidad con el crimen.
Se requiere abrir el debate sobre la realidad y especificidad de las drogas.
Se requiere reconocer el fracaso de las estrategias orientadas hacia el control de la población y/o consumo.
Se requiere no olvidar las posturas de los integrantes de pueblos y otras culturas, para entender desde otra mirada el supuesto problema: dar lugar al multicultualismo y comprender la sabiduría de algunos pueblos nativos, quienes han convivido con las llamadas “drogas” y les han dado diferentes usos: usos médicos, rituales y culturales durante siglos.
Ya es tiempo de utilizar un enfoque que reconozca complejas raíces no sòlo del consumo de las drogas, sino también de la producción y el tráfico; y de evitar que las discusiones sobre la legalización-penalización se convierta en sordos que no permiten avanzar hacia una mejor comprensión de los problemas del consumo.
Como objeto principal, se debe promover para una reflexión, investigación e información profunda y fiable a la ciudania, especialmente a la juventud, para generar actitudes de responsabilidad y conocer la realidad de las ventajas y desventajas de las drogas, así como los niveles de realidad que estas traen consigo.Todo ello para no crear desinformación y confusionismo, y poder escoger con fundamentos sus usos, o por el contrario, la abstención de su consumo.
El papel mediador de los medios de comunicación, parte de diversos análisis orientados a crear o difundir estrategias que exploten al máximo los recursos de sensibilización en la población, que incluya aspectos sociales, políticos, económicos, antropológicos y ambientales.
Se requiere información y abrir el tema de las drogas para que se involucre a toda la población, empezando por un debate nacional sobre una real evaluación de la eficacia y el impacto de las políticas emprendidas hasta ahora –y parar el baño de sangre que sufre hasta hoy el país.
Se requiere que cuando alguna persona cuestione las políticas antidrogas que sigue el estado, no se le mire como traidor a la patria o como su tuviera afinidad con el crimen.
Se requiere abrir el debate sobre la realidad y especificidad de las drogas.
Se requiere reconocer el fracaso de las estrategias orientadas hacia el control de la población y/o consumo.
Se requiere no olvidar las posturas de los integrantes de pueblos y otras culturas, para entender desde otra mirada el supuesto problema: dar lugar al multicultualismo y comprender la sabiduría de algunos pueblos nativos, quienes han convivido con las llamadas “drogas” y les han dado diferentes usos: usos médicos, rituales y culturales durante siglos.
Ya es tiempo de utilizar un enfoque que reconozca complejas raíces no sòlo del consumo de las drogas, sino también de la producción y el tráfico; y de evitar que las discusiones sobre la legalización-penalización se convierta en sordos que no permiten avanzar hacia una mejor comprensión de los problemas del consumo.
“LAS DROGAS NO SON LA CAUSA VERDADERA DE LOS PROBLEMAS…SOMOS NOSOTROS”
Somos nosotros con el uso o abuso que hacemos de ellas. Entendida por nosotros la ciudadanía, los gobiernos y las instituciones internacionales, es decir, el conjunto de toda la sociedad que vive.
En síntesis, si las drogas hacen más o menos daño es otra cuestión…cada uno con la suficiente y veraz información y formación tiene que decidir si hace uso, abuso o se abstiene de su consumo, de allí la tarea formadora de los medios de comunicación.
En síntesis, si las drogas hacen más o menos daño es otra cuestión…cada uno con la suficiente y veraz información y formación tiene que decidir si hace uso, abuso o se abstiene de su consumo, de allí la tarea formadora de los medios de comunicación.

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